martes, 3 de noviembre de 2009

Gobierno de Lázaro Cárdenas


Gobierno de Lázaro Cárdenas. 1934-1940

En diciembre de 1933 se efectuó, en Querétaro, la convención del PNR, en la que se aprobó el contenido del Plan Sexenal y la candidatura del General Lázaro Cárdenas del Río a la presidencia.

Debido a una gira electoral muy completa en la visitó prácticamente toda la república; escuchó, discutió, atendió peticiones, quejas y protestas de millones de mexicanos.

Los aspectos principales del Plan Sexenal fueron.

Programa agrario.

Programa industrial.

Programa sindical.

Programa educativo.

Recibió su nombramiento de manera sencilla y renunció a vivir en Chapultepec, pero mandó acondicionar un terreno conocido como la Hacienda de la Hormiga, y como plantó muchos pinos, se le llamó a este lugar "Los Pinos".

Si bien nombró a varios callistas como miembros de su gabinete por consejo de Calles y aún, por cierta amistad entre ellos, también mandó cerrar algunas casas de juego que eran propiedad de otros callistas.

Cárdenas dio mucho apoyo a la educación y a la investigación. Además de la creación de muchas escuelas en zonas rurales principalmente, fundó el Instituto Politécnico Nacional, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola. Creó el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Departamento de Asuntos Indígenas.

Desarrolló como nadie hasta entonces en la historia de México la repartición de las tierras y los sistemas de irrigación y creó algunas instituciones de servicio social (el Departamento de Turismo, el Banco de Crédito Rural, el Tribunal Fiscal de la Federación... Transformó a la CROM -de origen callista- en CTM y expidió muchas leyes en favor de la sociedad. Construyó 12 presas y los cimientos de otras tres.

El 13 de junio de 1937 nacionalizó Ferrocarriles Mexicanos.

En el ámbito internacional, Cárdenas colaboró con la república española: le vendía armas, recibió a quinientos niños afectados por la guerra y luego a más de cuarenta mil republicanos exiliados. Abrió también las puertas al comunista León Trotsky y a otros perseguidos políticos.

Nacionalización del petróleo

La política seguida por Cárdenas de apoyo a la organización de los obreros y la fundación de Petromex, fueron los antecedentes más cercanos a la expropiación petrolera. El sindicato único de petroleros exigió a las compañías petroleras la firma de un contrato colectivo, emplazándolas a huelga en caso de no cumplir tal demanda, la cual finalmente estalló el 31 de mayo de 1937, que terminó el 9 de julio.

La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el presidente y la población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.

En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje, se integró una comisión de expertos para que investigaran la situación financiera de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por ellas, permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores.

El grupo de la junta encargada del caso, emitió un laudo el 18 de diciembre de 1937, mediante el cual se pidió a las compañías el cumplimiento de las peticiones.

Las empresas interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938, ante la Suprema Corte de Justicia que negó el amparo y las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía, entonces la máxima autoridad judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones debidos a los trabajadores era el 7 de marzo.

El viernes 18 de marzo, las compañías extranjeras, sintiendo que la oportunidad de explotar a los trabajadores, aceptaron hacer el pago, pero el presidente Cárdenas ya había tomado una sabia decisión; a las 10 de la noche, declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera que explotaban los extranjeros, regresó a propiedad de la nación mexicana. Recuperando además de riqueza, dignidad y autonomía. Este hecho fue efectuado de acuerdo a la Ley de Expropiación de 23 de noviembre de 1936 y en el artículo 27 de la Constitución Mexicana. Todos los sectores de la población le manifestaron su apoyo al presidente, pero a nivel internacional se iniciaron campañas de desprestigio, así como de embargos contra México, Inglaterra rompió relaciones diplomáticas con nuestro país, mientras que las tensiones aumentaron con estados unidos ambas naciones siempre fieles al miserable sistema de saqueo y agresión capitalista.

REFORMA AGRARIA.

.La política agraria de Cárdenas promovió la reforma agraria, que buscaba la estabilidad social en el campo e intentaba impulsar el desarrollo económico del país.

.Repartió 17 890 000 hectáreas, con lo que propinó un duro golpe a los latifundistas, incorporó alo mercado interno a una gran masa de campesinos, aumentó la producción agrícola de alimentos y materias primas, proporcionando una base para el desarrollo de la industria nacional

.Impulsó en algunas regiones la formación de ejidos colectivos. Fundó el Banco de Crédito Ejidal.

.Canalizó el descontento campesino en los marcos institucionales, organizó y unificó el movimiento campesino en una central oficial, la Confederación Nacional Campesina (CNC), cuyo congreso constituyente se efectuó el 28 de agost6o de 1938.

El general Cárdenas nació en Jiquilpan, Michoacán el 21 de mayo de 1895. Estudió la primaria en su ciudad natal, a los 14 años entró a trabajar en la oficina recaudadora de rentas del estado y después pasó como aprendiz a una imprenta. En 1911 murió su padre; el propietario de la imprenta, Donaciano Carreón, fue a unirse a las fuerzas maderistas y dejó encargado del taller al joven Cárdenas. Cuando los revolucionarios llegaron a Jiquilpan en mayo de 1913 le dieron a Cárdenas el encargo de imprimir un manifiesto, el que cayó en poder de los soldados de Victoriano Huerta por lo que fue perseguido y destruido el taller.
Cárdenas resolvió huir para incorporarse a la Revolución, el 3 de julio, aunque al poco tiempo, después de una serie de combates, las fuezas con las que operaba fueron dispersadas y regresó a Jiquilpan donde estuvo escondido hasta la llegada de nuevos contingentes revolucionarios con los que asistió a las batallas de Orendáin y El Castillo. Avanzó después con las tropas constitucionalistas al mando del general Álvaro Obregón, hasta Teoloyucan, donde presenció la rendición del Ejército Federal. Tomó parte en la campaña contra los zapatistas que se encontraban en rebelión contra el gobierno constituido de don Venustiano Carranza. Estacionado su regimiento, que era el 22 de caballería, ascendió a mayor y se hizo cargo del destacamento.

En noviembre de 1914 salió para incorporarse a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea se dio cuenta que Maytorena se había sublevado en favor de Francisco Villa; logró sacar a su regimiento y marchar hacia Agua Prieta para incorporarse al general Plutarco Elías Calles, jefe de la guarnición leal al gobierno e intervino en toda la campaña contra los maytorenistas y villistas, mereciendo la estimación y amistad del general Calles que lo promovió al grado de teniente coronel. Actuó contra los indios yaquis que se hallaban sublevados y después marchó en la columna que combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Cuando ocurrió el levantamiento de los aguaprietistas que desconocieron al presidente Carranza, el coronel Cárdenas se adhiirió a la rebelión en la Huasteca, aunque hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, responsable directo del asesinato de Carranza. El presidente interino de la República, don Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Recibió éste el gobierno interino de Michoacán, cargo que desempeñó durante tres meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfante en las elecciones de septiembre de 1920.

Al estallar la revolución delahuertista en diciembre de 1923, el general Cárdenas fue enviado con su regimiento a tratar de expugnar las posiciones de los rebeldes al mando del general Enrique Estrada, pero fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Llevado a Guadalajara recibió atención médica y de allí se le envió a Colima. Cuando terminó la rebelión quedó en libertad y se incorporó al ejército. En 1925, como comandante de la guarnición de Tampico, empezó a conocer el problema que planteaban las compañías petroleras y resolvió intervenir en la política por lo que en 1928 lanzó su candidatura para el gobierno del estado de Michoacán. Ganó las elecciones y tomó posesión el primero de septiembre de 1928.

En marzo de 1929 estalló la rebelión de los generales José Gonzalo Escobar y Francisco R. Manzo y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al términó de ésta reintegró setecientos mil pesos no empleados. Regresó a su cargo de gobernador, en el que llevó a cabo muchas obras de beneficio social. Tuvo que abandonar otra vez el Poder Ejecutivo de su estado, el 15 de octubre de 1930, para hacerse cargo de la presidencia del Partido Nacional Revolucionario y dirigir la campaña del ingeniero Pascual Ortíz Rubio, quien al resultar triufante y tomar posesión de la Presidencia lo nombró secretario de Gobernación.

Propuso que el general Plutarco Elías Calles fuese el secretario de Guerra y Marina en lugar del general Joaquín Amaro. De pronto el presidente Ortíz Rubio renunció el 4 de septiembre de 1932 y recibió provisionalmente el gobierno el general Abelardo L. Rodríguez quien nombró nuevo gabinete. Regresó Cárdenas al gobierno de Michoacán, cuando faltaba poco para terminar el periodo; al concluir volvió al servicio militar. Fue nombrado jefe de operaciones en Puebla y desúés secretario de Guerra y Marina, hasta el 15 de junio de 1933 en que aceptó la candidatura a la Presidencia de la República postulado por el PNR, que propuso el establecimiento de un plan sexenal por el cual el general Cárdenas sería el mandatario de 1934 a 1940. El 4 de julio de 1934 ocurrieron las elecciones, Cárdenas salió triunfante y tomó posesión del cargo vistiendo un simple traje de calle.

No quiso vivir en Chapultepec e hizo acondicionar un predio en el antiguo rancho de La Hormiga, donde fueron plantados muchos pinos, por lo que hoy a la residencia presidencial se le llama Los Pinos. En su primer gabinete quedaron incluidos muchos personajes de la plataforma callista, por recomendación del viejo caudillo y por cierta amistad que Cárdenas les tenía. El presidente, indiscutiblemente persona de buena fe y honesta, lo primero que dispuso fue clausurar las casas de juego como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en la zona del Estado de México inmediata al Distrito Federal. Ambos eran negocios propiedad de prominentes políticos callistas.

Desde un principio se ocupó en desarrollar un plan en favor de las clases trabajadoras, las que promovieron huelgas y disturbios en el país. El 3 de mayo de 1935 un grupo de periodistas y diputados del Bloque Nacional Revolucionario entrevistó al general Calles en su casa de campo de Cuernavaca, para pedirle su opinión sobre los acontecimientos. Calles hizo declaraciones duras contra la acción del gobierno y dijo que si seguían así las cosas el ejército tendría que resolver los problemas. El día 13 Cárdenas declaró que sostendría su política porque a la larga sería benéfica para la mayoría del país y haría más sólida la situación económica; que llevaría a cabo el programa trazado para el plan sexenal con el que aceptó su candidatura postulado por el Partido Nacional Revolucionario y que lo que le interesaba era tener la confianza de las organizaciones obreras y campesinas, sin importarle la opinión de los capitalistas.

El día 14 pidió la renuncia a todo el gabinete, para hacer a un lado a los callistas que no podían serle adictos. El 19 salió Calles hacia su finca El Tambor, en Sinaloa, para después ir a Los Ángeles a visitar a un médico. Entre tanto en México hubo violentas manifestaciones de las organizaciones obreras contra el "jefe máximo de la revolución", como llamaban al general Calles, quien regresó en diciembre probablemente con la idea de preparar un movimiento contra el gobierno, creyendo contar con el apoyo del ejército.

De pronto, el primero de abril de 1936 un grupo de oficiales se presentó en las primeras horas de la mañana en la granja Santa Bárbara donde estaba el general Calles, a quien le fue comunicada la orden de que tenía que salir del país en compañía de los señores Melchor Ortega, Luis L. León y Luis N. Morones. Un avión de la Fueza Aérea los esperaba en el aeropuerto y los pasajeros fueron apresuradamente arreglados para que pudieran entrar a los Estados Unidos. Calles regresó al país el 4 de mayo de 1941. El presidente Cárdenas, por este golpe de audacia, se deshizo del tutelaje callista.

Los diputados callistas fueron desaforados y los gobernadores de los estados de Tabasco, Guanajuato, Colima, Durango, Sinaloa, Sonora y Chiapas, desconocidos. Sin embargo, no se habia recurrido a la vilencia, al derramamiento de sangre. Tomás Garrido Cnabal, secretario de Agricultura, radical antirreligioso y muy callista, fue sustituido por el general Saturnino Cedillo, persona de poco criterio que después se dejó llevar y fue jefe de una rebelión sin sentido que fue fácilmente sofocada y él acrbillado. Con Cárdenas cesó por completo el problema religioso.

El gobierno de Cárdenas fue muy activo en materia educativa, creó muchas escuelas primarias a las que asistían casi dos millones de niños, las escuelas de hijos del personal del ejército, las regionales campesinas y otras instituciones de estudios y centros de investigación científica y tecnológica. Reunió bajo na sola dirección todos los plantees de enseñanza técnica e industrial y formó así el Instituto Politécnico Nacional. Fundó el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola; aumentó el subsidio a la Universidad Nacional y respetó su autonomía y fundó el Departamento de asuntos Indígenas.

En los primeros tres años fue aplicado el código agrario especialmente en la Comarca Lagunera y en Yucatán. El régimen cardenista, como ninguno, se ocupó en repartir tierras a los ejidatarios, al mismo tiempo que abría al cultivo nuevas tierras y creaba sistemas de irrigación muy amplios. El 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, como una especie de organismo defensor de los intereses de los trabajadores del campo. Se crearon muchas instituciones de servicio como el Departamento de Turismo, el Departamento de Prensa (fallido), el Banco de Crédito Ejidal, el Tribunal Fiscal de la Federación y otras.

El 13 de junio de 1937 se nacionalizaron los ferrocarriles y el 18 de marzo de 1938, después de un conflicto de los obreros con las empresas, como éstas se negaron a acatar las disposiciones del gobierno el presidente Cárdenas procedió a expropiar los bienes de las compañías petroleras. Inglaterra hizo reclamaciones y México rompió relaciones con los ingleses. Estados Unidos propuso un arbitraje internacional y Cárdenas declaró que México no aceptaba intervención alguna en asuntos exclusivos de la soberanía nacional.

Como la condición económica no era del todo buena, el valor del peso mexicano que era de tres cincuenta por dólar llegó a ser de seis cincuenta. Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo que había renunciado a la Secretaría de Agricultura se levantó en armas contra el gobierno, no se sabe hasta la fecha cuál fue el verdadero motivo, aunque se asegura que estuvo movido por la aristocracia, el clero y los intereses extranjeros. Cedillo fue rápidamente derrotado y muerto al tratar de defenderse. El general Cárdenas había ordenado que no se le dañara. Para relevar a la CROM de orígen prácticamente callista, en la dirección del sindicalismo obrero, se creó la CTM (Confederación de Trabajadores de México); en 1938 se expidió el estatuto jurídico para la protección de los empleados federales. Ese mismo año, el PNR fue reestructurado con el nombre de PRM (Partido de la Revolución Mexicana), formado por los sectores obrero, campesino, popular y militar.

En septiembre de 1939 nació el partido de oposición llamado Acción Nacional. El gobierno de Cárdenas expidió muchas leyes de contenido social, construyó doce presas y dejó en construcción otras tres. En el ámbito internacional, México apoyó a Etiopía cuando fue invadida por Italia y pidió se le impusieran sanciones al agresor, pero como esto no ocurrió el representante mexicano se retiró de la asamblea de la Liga de Naciones en protesta. Al estallar la guerra civil en España, Cárdenas autorizó la venta de armas al gobierno de la República y la apoyó firmemente; se recibieron a quinientos niños españoles víctimas de la guerra y después a muchas familias de refugiados republicanos, que en total fueron unos cuarenta mil. Reanudó relaciones con China y abrió legación en Rumania. Se recibió como exiliado a León Trotsky y a otros europeos e hispanoamericanos perseguidos políticos. México nunca tuvo relaciónes con el Estado Español jefaturado por Franco y le dio asilo al gobierno republicano español en el exilio. En 1939 el gobierno mexicano condenó la agresión de la URRS a Finlandia.

Ya para terminar el sexenio de Cárdenas presentaros su candidatura a la Presidencia de la República los generales Manuel Ávila Camacho y Juan Andrew Almazán. Ávila Camacho era el candidato del PRM y contó con el apoyo oficial. La campaña electoral fue muy dura y hasta se estuvo en peligro de trastornar el orden y la paz del país. Realizadas las elecciones resultó triunfante el general Ávila Camacho, quien recibió el poder el 1° de diciembvre de 1940.

Cárdenas regresó al servicio militar y cuando los japoneses atacaron a la flota norteamericana en el Pacífico, el mando superior del ejército Mexicano creó dos grandes regiones militares: la del Golfo que puso al mando del general Abelardo L. Rodríguez y la del Pacífico comandada por el general Cárdenas. Cuando México tuvo que entrar en la guerra, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho nombró secretario de la Defensa Nacional al general Lázaro Cárdenas, quien desempeñó ese cargo hasta el 27 de agosto de 1945, una vez termnada la guerra.

Fue nombrado vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec y después de la Comisión del Río Balsas. En 1969 se le nombró presidente del consejo de administración de la siderúrgica de Las Truchas que hoy lleva su nombre. Murió en la ciudad e México, el 19 de octubre de 1970. Sus restos reposan en el Monumento a la Revolución que él mandó construir aprovechando la vieja estructura de lo que iba a ser el Palacio Legislativo.

El Maximato.




El período comprendido entre los años 1928 y 1934 y conocido con el nombre de Maximato, por ser Plutarco Elías Calles la máxima figura, se caracteriza por una inestabilidad de la vida oficial. Tres presidentes se suceden en este tiempo: el primero es Emilio Portes Gil, de carácterprovisional y llamado a convocar elecciones para el período constitucional que dejara vacío el asesinato de Alvaro Obregón, presidente electo; el segundo, Pascual Ortiz Rubio, presidente constitucional elegido por el Partido Nacional Revolucionario para el período de 1930 a 1934 y que solamente permanecerá en la presidencia dos años y meses; a su renuncia le sucede Abelardo Rodríguez, que gobernará hasta finalizar el período que correspondía a Ortiz Rubio. Durante el llamado Maximato, y sobre todo bajo la presidencia de Ortiz Rubio, la crisis política se hace permanente. En estos seis años se refleja con claridad la intención de Plutarco Elías Calles por manejar la situación política del país, cosa que logrará en la medida en que cada uno de los presidentes lo permita.

Presidencia de Emilio Portes Gil

El 30 de noviembre de 1928, el licenciado Emilio Portes Gil rindió la protesta de ley como presidente provisional en el Estadio Nacional, en presencia de sesenta mil ciudadanos. En su libro quince años de política mexicana, Portes Gil destacaría que "el hecho de que llegara al poder un civil, sin arreos militares y sin las características de caudillo a que la nación se había ya acostumbrado, despertó en todos los sectores un hondo sentido de optimismo y de fe". Consecuente con las palabras pronunciadas en su discurso de toma de posesión, de no introducir grandes modificaciones en la política, no efectuó cambios notables en su gabinete. Portes Gil es tal vez quien tuvo mayor autonomía con respecto al Jefe Máximo, pues Calles permaneció en Europa siete meses de los catorce que duró su gestión. Sin embargo, el mismo Portes Gil reconocería que era un deber de amistad y lealtad informarle de los altos preparatorios a la toma de posesión y, desde luego, de las personas que integrarían su gabinete todas las cuales tendrían la aprobación de Calles. Posteriormente, ya en la presidencia, el jefe Máximo fue consultado por él en todo asunto de trascendencia. Portes Gil señaló que jamás creyó que fuera una falta aprovechar su larga experiencia y su colaboración militar en momentos difíciles, como, por ejemplo, en el caso de la rebelión escobarista. No obstante, el hecho es que Portes Gil fue el presidente que gobernó con mayor libertad.

Partido Nacional Revolucionario

Durante la presidencia de Emilio Portes Gil tuvo efecto uno de los acontecimientos políticos con mayor trascendencia: la fundación de un partido oficial, el Partido Nacional Revolucionario (P.N.R.) El 1 de septiembre de 1928, Calles leyó su último informe presidencial ante el congreso de la Unión, en el que proclamaba el fin del caudillismo para dar paso a la era de las instituciones. En el mismo mensaje declaró que no buscará la prolongación del mandato, pero que al mismo tiempo, según daba a entender, no quedaría como un simple espectador de los acontecimientos políticos de país. El mensaje de Calles aceleró la formación del nuevo partido. Correspondió a Portes Gil, como uno de los primeros actos de su gobierno, constituir el Partido Nacional Revolucionario en calidad de partido oficial. La idea de fundar este partido obedecería a varias razones. Entre todas la de fusionar en un solo partido a la mayoría de los elementos revolucionarios y, además, disciplinar las tendencias de los pequeños organismos regionales, ya que cada uno de ellos creía enarbolar la bandera de la revolución. Pero la principal función del Partido Nacional Revolucionario consistiría en organizar y llevar a cabo las elecciones, tarea que antes estaba encomendada a la secretaría de Gobernación. Con anterioridad a la formación del partido oficial, los desórdenes motivados a consecuencia de las campañas electorales eran muchos, puesto que cada grupo se atribuía siempre el triunfo electoral y esto terminaba, en la mayoría de los casos, en levantamientos armados. Portes Gil señaló que la idea de formar un partido le parecía excelente, ya que "salvaría a México de la serie de trastornos" que ocurrían ante cada elección presidencial. El P.N.R, instaló sus oficinas el 4 de diciembre de 1928. Su primer Comité Directivo estuvo integrado por Plutarco Elías Calles como presidente, Luis L. León como secretario y Manuel Pérez Treviño en función de tesorero. El comité Directivo del Partido Nacional Revolucionario convocó el 5 de enero de 1929 a la gran convención que se efectuaría en la ciudad de Querétaro, a fin de discutir el programa y estatutos de dicha organización y designar al candidato presidencial. La convención se inauguró el 1 de marzo. Por decreto presidencial se dispuso que se descontara a todos los empleados públicos siete días de sueldo al año para mantenimiento del Partido y que estos empleados fueran considerados como miembros activos del mismo.


IX Convención de la Confederación Regional Obrera Mexicana

El 3 de diciembre de 1928, tres días después que el licenciado Portes Gil tomara posesión de la presidencia, la Confederación Regional Obrera Mexicana inauguró, en él Teatro Hidalgo, su IX Convención Nacional. En la sesión del día 4 se hallaba el ex presidente Plutarco Elías Calles muy identificado con la central obrera porque había una interdependencia de fuerzas. Calles necesitaba a la C.R.O.M. y ésta necesitaba de él. Durante la sesión ese día, Morones, líder de la central obrera, y sus compañeros atacaron fuertemente al presidente de la República culpándole de las percusiones sufridas por la confederación. Asimismo le presentaron varias exigencias y aprovecharon la convención para rechazar los cargos que contra los dirigentes del Partido Laboral se habían hecho en relación con el asesinato del general Obregón. Todo esto se dijo ante la presencia y el silencio de Calles.

Los convencionistas acordaron retirar a sus delegados de la convención Obrero Patronal que se llevaba a cabo paralelamente; decidieron igualmente que los miembros de la C.R.O.M. que ocupasen puestos públicos renunciasen a ellos y, por último, abandonar el Teatro Hidalgo – por ser propiedad del gobierno – y continuar sus sesiones en el Tivoli de Elíseo.

Después de esta asamblea prevaleció en los circuitos políticos un clima de interdumbre, en tanto se esperaba la respuesta de Calles y de Portes Gil. En la sesión de las cámaras, del 7 del mismo mes, acordó que diputados y senadores fueran en masa a hacer patente su adhesión al ejecutivo. De todas partes de la República se recibieron muestras de apoyo al presidente. Aprovechando la agitación que produjo en el país el rompimiento con los líderes de la C.R.O.M., algunos elementos militares, descontentos con Calles desde tiempo atrás, trataron de provocar un rompimiento definitivo entre éste y el presidente. Portes Gil aseguró que, inclusive, se le llegó a manifestar que Morones, Calles y otros militares "estaban planeando la forma de derrocar al gobierno provisional por medio de un cuartelazo". La actitud de Calles y de Monroe fue examinada por la cámara en sesiones tan violentas que casi salieron a relucir las armas. El diputado Aurelio Menrique lanzó duros ataques en contra del general Calles y le acusó de estar de acuerdo con los líderes de los trabajadores para minar al gobierno de Portes Gil, suscitando con estos las disputas que eran de esperar. Calles, obligado a tomar una posición, declaró que nada tenía que ver con las opiniones expresadas en la convención de la C.R.O.M. y que se había hecho mal uso de su presencia en ella, puesto que en lugar de desarrollar temas sociales, se examinaron temas políticos, en los que no tomó participación. La prensa del 8 de diciembre de 1928 anunció que "Plutarco Elías Calles no volvería a ser ni intentará ser jamás un factor público en México". Y reprodujo parte de una entrevista concedida por el jefe máximo en donde se afirmaba que "a pesar de sus grandes ideales de unir a la familia revolucionaria, haciendo un análisis de la situación producida en los últimos días, Calles encuentra que tal vez no sea el indicado para dar cima a esa obra y por ellos vuelve a la condición del más oscuro ciudadano de la República".

La jefatura del Partido Nacional Revolucionario fue asumida por el General Manuel Pérez Treviño en sustitución de Calles, quien renunció a ella después de las declaraciones citadas.

Convencion Obrero Patronal

Otro acontecimiento importante que tuvo lugar durante la presidencia provisional de Portes Gil fue la Convención Obrero – Patronal, reunida para estudiar el proyecto del CódigoFederal del Trabajo y el seguro obrero. La convención empezó sus sesiones en noviembre de 1928, cuando Portes Gil era todavía secretario de Gobernación. A ella asistieron cerca de trescientos representantes y la otra de patronos, además de los técnicos nombrados por la secretaria de Industria, Comercio y Trabajo.

Emilio Portes Gil manifestó después que abrigaba "el propósito de iniciar por primera vez en México un ensayo de democraciafuncional, tendiente a provocar una mejor comprensión... que debe nombrar a trabajadores y patronos en su lucha por el mejoramiento económico de las clases que representaban". En el transcurso de la convención, uno de los puntos que suscitó mayores debates fue el de " arbitraje forzoso", puesto que se estipuló que las juntas de arbitraje deberían contar, como elemento imparcial, con la representación del gobierno. Esto fue un motivo de desconfianza para el pintor David Alfaro Siqueiros, que se demostró contra, y en desconfianza para Vicente Lombardo Toledano, quien estaba a favor. Cuando la convención terminó sus labores, se nombró una comisión mixta de obreros y patronos que tendrían por objeto formular el proyecto definitivo del Código de Trabajo que se enviaría a las cámaras para su aprobación. Dicha comisión estuvo instalada en las propias oficinas del Palacio Nacional y fue presidida por Portes Gil. El proyecto de Ley se terminaba en mayo del año de 1929.

La Ley Federal del Trabajo tivo vigencia hasta 1931. En ella se definía con detalle la duración de la jornada de trabajo y se hacía referencia al trabajo infantil y al de la mujer, estipulando que a igual trabajo correspondía igual salario. Por esta les se solucionaron una serie de demandas latente desde el inicio de la Revolución en el Congreso Constituyente de 1917.

Rebelión escobarista

El día 3 de marzo de 1929, paralelamente a la convención del Partido Nacional Revolucionario estalló un levantamiento armado en los estados de Veracruz, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Durango, encabezado por los generales José Gonzalo Escobar, Jesús M, Francisco R. Manzo, Fausto Topete, Marcelo Caraveo y otros militares. El jefe del movimiento fue le general Escobar. En su Plan de Hermosillo manifestaba que se desconocía a Portes Gil como presidente de la República y a todas las autoridades que no hubieran reconocido el movimiento. Asimismo se invitaba al pueblo mexicano para que secundara tal protesta armada, "como la única forma de amputar los fatídico males que agobian a nuestra patria, lo hacemos con el conociendo de que se ha agotado toda esperanza de mejoría mientras Plutarco Elías Calles siga dirigiendo sin ningún derecho la nación" Los sublevados reconocían como su candidato presidencial al licenciado Gilberto Valenzuela. Caso todos los militares que participaron en dicho movimiento obraron con dolo, pues, al mismo tiempo que se levantaban en armas, enviaban mensajes a la presidencia en los que hacían patente su lealtad y acusaban, a su vez, a personas que no tenían participación alguna en el movimiento armado; tal fue el caso de Jesús M- Aguirre, que acusó de actos sediciosos a Adalberto Tejeda, gobernador de Veracruz.

Inmediatamente después de tenerse noticia del levantamiento, el presidente pidió a Calles que se presentara en las oficinas del Castillo de Chapultepec y se encargaría internamente de las secretarias de Guerra y Marina para combatir a los rebeldes. En titular de la secretaría era el general Joaquín Amaro, quien por motivos de enfermedad se encontraba ausente. En La Prensa del 4 de marzo de 1929, Portes Gil informó a la nación sobre los acontecimientos. Al explicar el motivo de la sublevación advirtió que "la falta de causas para este movimiento es absoluta, así como inconsistente el pretexto de imposición que se invoca". Ese mismo día, los gobernadores y jefes del ejercito enviaron mensajes para manifestar su adhesión al presidente de la República. La revuelta duró cerca de tres meses. Se levantaron en armas un número aproximado de treinta mil hombres. El saldo fue más o menos de dos mil muertos, y los gastos en armamentos, destrucción de vías férreas, saqueos, etc., ascendieran a sumas consideraciones. Una vez sofocado el levantamiento, la, mayoría de los generales sublevados emigraron a los Estados Unidos, aunque el gobierno fusiló a algunos de ellos. La figura del general Calles creció ante la opinión públicadespués de su participación como jefe del ejército leal al gobierno, pues la rápida solución del conflicto sería en parte atribuida a su actividad.

FIN DEL CONFLICTO RELIGIOSO

Cuando en agosto de 1928 Portes Gil se hizo cargo de la secretaría de Gobernación, en la primera entrevista que tuvo con el presidente Calles le habló de que el problema más urgente por solucionar era el religioso, pues de imperiosa necesidad era resolver el conflicto con el clero católico, ya que, como expresó en sus Quince años de política mexicana, "una lucha de carácter religioso... resultaba una lucha inconveniente para el país". Como secretario de Gobernación, Portes Gil comenzó a dar instrucciones a los gobernadores de los estados para que determinara con la arbitrariedades que se cometían en algunas entiendas con el pretexto de hacer cumplir las leyes. Ya en la presidencia de la República intervendría en el fin del proceso del asesino del general Obregón, José de León Toral, y en el de la madre Conchita. El primero fue sentenciado a la pena de muerte, y la segunda a veinte años de prisión. Los abogados defensores recurrieron a un último intento por salvar a León Toral y pidieron el indulto presidencial, el cual les fue negado. Producto de ello fue que le tren en que viajaban el presidente y su familia fueran dinamitado. La comitiva presidencial resultó ilesa, pero murió in individuo de la tripulación del tren. Los responsables fueron detenidos. José de León Toral fue ejecutado el 9 de febrero y el cadáver entregado a sus familias. Su entierro abrió la posibilidad de hacer a su costa una verdadera manifestación; la policía y los bomberos tuvieron que intervenir porque se presentaron choques entre los dolientes y los policías, con un saldo de varias personas heridas y algunas aprehensiones. Este fue el único incidente provisional de Portes Gil, motivado por sus asuntos de carácter aparentemente religioso. Ya antes de 1929 se realizaron gestiones para dar fin a la difícil situación creada por el conflicto religioso y por el cierre de los templos. Algunos representantes del clero católico de los Estados Unidos se habían entrevistado con Calle y con Obregón; pero le tocó Portes Gil, como presidente de la República, poner fin a aquella situación. El 2 de mayo de 1929, el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores hizo a la prensa norteamericana declaraciones sobre la necesidad de revisar las leyes mexicanas para terminar con el conflicto religioso y del deber que tenían los católicos de obedecer a las autoridades civiles. Estas declaraciones hicieron que se realizaran arreglos para el regreso al país del obispo Pascual Díaz y del arzobispo Leopoldo Ruiz y flores, parece que autorizados por el Vaticano, para tratar oficialmente del asunto religioso con e presidente de México. En aquellos mismos días comenzó el regreso de varios prelados mexicanos. Las pláticas entre las dos partes se iniciaron muy amistosamente en el Castillos de Chapultepec. Los jerarcas eclesiásticos fueron entrevistados al salir de la primera sesión y, al decir de los periodistas, se negaron a hacer declaraciones. El 22 de junio, en declaraciones a la prensa nacional y extranjera, Portes Gil anunció que el conflicto entre el clero y el gobierno terminaba con decir para ambos. La reanudación de cultos fue anunciada para días después. La entrega de los templos se efectuó después por riguroso inventario y en ella intervino directamente la procuraduría general de la nación, que enervó a los representantes del clero católico las iglesias que podían abrirse al culto, ya que muchas de ellas se habían dedicado, por decreto presidencial, a otros usos d carácter social, como bibliotecas, escuelas, etc. La primera misa se celebró en la basílica de Guadalupe el días 27 de junio de 1929. Después de terminados arreglos se amnistió a todos los que se encontraban todavía en rebeldía, principalmente en los estados de Jalisco, Michoacán, Colima, Durango, Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro. Sin embargo, tales arreglos no dejaron satisfecho a nadie.

Autonomía Universitaria UNAM

La autonomía universitaria de la Universidad de México, asunto revuelto y debatido desde que se reabriera en 1920, se alcanzó finalmente en 1929. A principiosde ese año hubo un pequeño incidente de la Escuela Nacional de Jurisprudencia y Ciencias Sociales: la oposición contra el nuevo reglamento de exámenes ordenado por la Rectoría, pues habría tres exámenes escritos al año en lugar de uno oral. El problema cobró la facultades fueron a la huelga. Pronto comenzaron a suscitarse conflictos entre maestros y alumnos. En consecuencia, el rector, licenciado Antonio Castro Leal, dictó enérgicas medidas disciplinarias. El resultado fue que se unieran a la huelga todas la escuelas superiores de la ciudad de México, así como algunas de enseñanzamedia. En vista de que los actos de violencia entre estudiantes y autoridades fueron cada vez más frecuentes, el rector de la universidad se dirigió al titular de la secretaría de Educación Pública, Ezequiel Padilla, a fin de solicitar garantías para imponer el orden. El 25 de mayo, en declaraciones a la prensa, Portes Gil indicó que los edificios universitarios serían entregados a los estudiantes y les cursó una invitación para que llevaran ante él un pliego petitorio. El pliego constó de diez punto. Los cinco primeros estaban dedicados a pedir las renuncias y sustituciones de autoridades de la secretaría de Educación Pública, de la universidad, gubernamentales y de la policía; los cinco restantes solicitaban la reestructuración del Consejo Universitario y de la forma de gobierno de facultades y escuelas. En vista de que algunas escuelas decidieron reanudar las clases cuando las fuerzas públicas abandonaron los edificios universitarios, el Comité de Huelga, encabezando por Alejandro Gómez Arias, quiso que se prosiguiera la huela hasta conseguir la autonomía. Por este motivo los estudiantes se posesionaron del edificio de la rectoría para afirmar su renuncia. Al no encontrarlo, retuvieron con ellos al secretario de la Universidad. En la sesión del 4 de junio se otorgó al Ejecutivo para dictar una ley que creara la autonomía universitaria. Ezequiel Padilla habló sobre la necesidad de concederla. El proyecto de Ley Orgánica de la Universidad, enviado al Congreso para su aprobación, estipulaba la forma de gobierno de la Universidad, el subsidio que se le otorgaría y el número de instituciones que la formaban. La ley fue expedida l 10 de julio de 1929 y el 31 de ese mes se instaló el Congreso Universitario, nombrándose como rector al licenciado Ignacio García Téllez. En realidad, la autonomía quedaba bastante registrada por la intervención del presidente de la República. Fue Abelardo Rodríguez quien decidió darle un autogobierno más completo y entregarle un patrimonio. La nueva ley Orgánica de la Universidad Autónoma de México se aprobó el 1 de octubre de 1933.

Elecciones de 1929

A fines de 1928 comienza la agitación por la designación del candidato presidencial. El primero en quien se pensó fue en el licenciado Aarón Sáenz, que había sido un destacado obregonista. Todo hacía suponer que era el hombre designado por Plutarco Elías Calles. Para diciembre de 1928, la candidatura de Sáenz, entonces gobernador de nuevo León, gozaba de fuertes apoyos entre revolucionarios y gran mayoría de organizaciones políticas, por ejemplo, Partido Nacional Agrarista, que lanzaba su candidatura. Sin embargo, el candidato debía ser postulado dentro del recién establecido Partido Nacional Revolucionario, del que el propio Sáenz fue miembro fundador. Mientras tanto, el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, que había sido embajador de México en Brasil, fue llamado por Porte Gil para ocupar un puesto en su gabinete. Antes de entrar al territorio nacional, Ortiz Rubio fue entrevistado por un grupo de políticos que influyeron en él para aceptar su candidatura a la presidencia. Así, pues, a su llegada a México, se entrevistó primero con Portes Gil y después con Calles, en la ciudad de Cuernavaca. Posteriormente, Ortiz Rubio anunció al presidente que no podía aceptar el puesto que se le ofrecía en el gabinete por haber aceptado su postulado a la candidatura presidencial. En virtu de que tanto Ortiz Rubio como Aarón Sáenz era precandidatos del Partido Nacional Revolucionario, el 29 de febrero de 1929 se reunieron con Manuel Pérez Treviño, presidente del comité organizador del Partido y se comprometieron ante la República a respetara los acuerdos que tomaría la convención.

El respaldo de Calles a Sáenz era bastante conocido, pues detrás de varias de las agrupaciones que los apoyaban se encontraba la figura del Jefe México. Sería grande la sorpresa de muchos al llegar a la convención y darse cuenta de que no sólo la actitud de Calles hacía la candidatura de Sáenz había cambiado de polo antes de la llegada de Ortiz Rubio a la convención existía una visible mayoría saenzista; pero ya los líderes que apoyaban a Ortiz Rubio dejaban entrever que algunas delegaciones de Saénz lo abandonarían. Por otro lado, el comité organizador estaba compuesto por ortizrubistas. Sáenz se retiró de la convención acusado al comité organizador de P.N.R. de falta de neutralidad y de haberle hecho una injusta oposición. En declaraciones a la prensa del 3 de marzo, Sáenz culpó a Pérez Treviño de haber ejercido una fuerte oposición . En declaraciones a la prensa del 3 de marzo, Sáenz culpó a Pérez Treviño de haber ejercido una fuerte presión sobre los delegados al advertirles que su candidatura no era grata a los elementos oficiales. También denunció que se estaba preparando una imposición peor que la de Bonillas. Pérez Treviño respondió que no se había violado la neutralidad, y que si Sáenz se retiraba era por falta de "espíritu cívico". La convención continuó lanzando fuerte ataques al candidato en desgracia, a quien tildó, entre otras cosas, de traidor. El 4 de marzo, después de ser elegido Pascual Ortiz Rubio como candidato a la presidencia, finaliza la convención. La candidatura de un personaje político poco conocido como Ortiz Rubio parecía ofrecer la posibilidad de que seguiría un nuevo político en el país. La oposición estuvo representada, sobre todo, por José Vasconcelos, quien hizo una brillante labor como secretario de Educación Pública durante la presidencia de Obregón. Posteriormente lanzaría su candidatura para ser gobernador del estado de Oaxaca; pero al ser derrotado se exilió voluntariamente del país. La candidatura de Vasconcelos fue apoyada por el Partido Nacional Antirreleccionista, formado en su mayoría por veteranos de la revolución de 1910. Sus partidarios se unieron los descontento de los círculos gobernantes; es decir, las fuerzas que se oponía la clase gobernante se agruparon en torno al candidato de la oposición. Sus partidarios fueron grupos de la clase media de las ciudades de empresa, intelectuales y estudiantes de la generación de 1929. Al atacar al candidato de la oposición los ideológicos del gobierno usaron la acusación socorrida. El mismo Vasconcelos, en sus intervenciones durante la gira electoral, daba mas importancia a la renovación ética del país, en palabras poco comprensibles para las masas populares. Al parecer carecía del sentido político indispensable para atraer a grandes contingentes de partidarios. Sus discursos se caracterizaban por un claro desconocimiento de la realidad nacional y nada decían que interesara a los campesinos o a los obreros. Por otro lado, entre sus colaboradores se contaba buen número de elementos reaccionarios. Vasconcelos inició su campaña electoral desde los Estados Unidos. Una vez en territorio nacional, lo haría en la ciudad de Nogales, en donde dirigió al pueblo mexicano su primer discurso como candidato a la presidencia. En algunos lugares tuvo numeroso público y los sectores antes mencionados se movieron a su favor. La gira por toda la República del candidato del Partido Nacional Antirreleccionista tuvo ciertas contrariedades. En algunos lugares, como en Guadalajara, se registraron desagradables incidentes cuando sus partidarios fueron apedreados y encarcelados. EL problema más serio tuvo lugar en el jardín de San Fernando de la Ciudad de México, durante un mitin celebrado por los vasconcelistas. El mitin fue interrumpido por simpatizantes de Ortiz Rubio. Más tarde se produjo un choque entre los partidarios de los dos candidatos, del que resultó muerto el estudiante Germán del Ocampo y otra persona más, así como algunos heridos. En todos estos incidentes Portes Gil hizo declaraciones a la prensa, en las que condenaba los hechos, y en le caso de México, se hicieron consignaciones. A principio de noviembre, Vasconcelos se trasladó a Mazatlán para esperar el resultado de las elecciones. Como se temía un atentado, se solicitó una escolta, que fue decretada por el presidente. El 2 de diciembre efectuadas las elecciones, el candidato cruzó la frontera para dirigirse a los Estados Unidos. El 10 de diciembre aparece el plan de guerra vasconcelistas, redactando en la ciudad, redactando e la ciudad de Guaymas, en el que invitaba al pueblo a levantarse en armas. Pero cosa curiosa en un revolucionario que invita al pueblo a levantarse en armas; el plan de guerra de Vasconcelos terminaba diciendo que el "presidente electo" se dirigía a los Estados Unidos para regresar en el momento en que hubiera un grupo de gente armada dispuesta a apoyarlo. El partido comunista también tuvo su propio candidato, el general Pedro Rodríguez Triana, quien pasó realmente inadvertido. El candidato que propusieron los escobaristas fue el Lic. Gilberto Valenzuela, antiguo ministro plenipotenciario en la Gran Bretaña. A su llegada a México, en diciembre de 1228, Portes Gil le ofreció un puesto en la Suprema Corte de Justicia, cargo que rechazaría para aceptar su candidatura a la presidencia. Los discursos de su campaña se caracterizaron por la dureza de sus ataques a Calles. No participó en la elecciones debido a su unión con los sublevados.

Presidencia

Las elecciones presidenciales se efectuaron el 17 de noviembre de 1929, registrándose en ellas algunos trágico acontecimientos. En la ciudad de México hubo muertos y heridos. La documentación fue entregada por los jefes de casilla electorales al Congreso de la Unión, y el día 28 de diciembre se declaró presidente electo al Ingeniero Pascual Ortiz Rubio, quien tomó posesión de la presidencia el 5 de febrero de 1930 en el Estadio Nacional. En esta ocasión leyó un discurso en el que expresaba cuál sería su programa de gobierno. Antes de la toma de posesión circularon rumores de que le presidente sufriría un atentado, por lo cual el camino que discurría del Palacio Nacional al Estadio estuvo totalmente vigilado por policías y militares; sin embargo, durante la ceremonia no sucedió absolutamente nada. Ortiz Rubio regresó al palacio, donde tomó la protesta a los miembros del nuevo gabinete; en él figuraba Portes Gil como secretario de Gobernación. Cuando el presidente salía del palacio acompañado por su familia fue herido por un individuo llamado Daniel Flores, partidario de Vasconcelos a la Cruz Roja. El atentado hizo que en el futuro se tomara toda clase de precauciones. El ingeniero Ortiz Rubio, como ya se dijo antes, estuvo alejado del país durante años y no tenía no el conocimiento ni la personalidad suficiente para imponer su propias opinión. Durante su presidencia, la figura de Calles en la vida política fue definitiva; la claudicación del presidente ante el Jefe Máximo fue casi total. EL gabinete – palabra que el mismo Ortiz Rubio importó del Brasil – fue de imposición callista, y Calles mismo asistía a sus sesiones sin tener representación oficial alguna. Fue él quien impuso su punto de vista sobre la reforma agraria, en el senos de que ésta era un fracaso tal como se había entendido hasta entonces, ya la que había que poner fin. Su argumento fue la necesidad de dar garantías al capital para terminar con la desconfianza existente. Ortiz Rubio tuvo que ceder y llegó incluso a decretar la detención de la reforma agraria en algunos estados. Uno de los hechos más interesantes ocurridos durante la gestión de Ortiz Rubio se dio en el ramo de relaciones exteriores. El 27 de septiembre de 1930 se publicó un documento en el que definía la oposición de México en materia de reconocimiento de gobiernos de otros países. Este documento es conocido como "Doctrina Estrada", porque su creador fue el secretario de Relaciones Exteriores, Genaro Estrada. La base de esta doctrina reside en que México no reconoce ni desconoce gobierno, sino que "se limita a mantener o reiterar, cuando lo crea procedente, a sus agente diplomáticos...". El nacimiento de esta doctrina fue consecuencia de algunos cambios de regímenes ocurridos en ciertos países de América del sur. Durante varios meses la autoridad del presidente fue casi nula y el malestar se percibía en todos los circuitos. La huelgas se sucedían unas a otras y en algunos estados hubo problemas con los campesinos. Incluso tuvo lugar un intento para resucitar el conflicto religioso. El gobierno dictaba las medidas más contradictorias de Estado. Las crisis políticas llegó también a alcanzar al Partido Nacional Revolucionario, pues durante el tiempo en que se mantuvo Pascual Ortiz Rubio en el poder hubo varios cambios de presidentes del partido. Fue en esa época, el 31 de enero de 1931 cuando Luis Cabrera dictó una conferencia en la Biblioteca Nacional sobre El balance de la Revolución, La consecuencia de tales palabras fue el obligado destierro del conferenciante. La permanente crisis política que caracterizaría al gobierno de Ortiz Rubio y las presiones desde distintas partes obligarías, el 2 de septiembre de 1932, a presentar su renuncia ante el Congreso de la Unión. Renuncia que fue un tanto ambigua, ya que no expresaba los verdaderos motivos que le llevaban a tomar tal decisión. Sólo manifestó sus deseos de que no hubieran desunión entre los revolucionarios y adujo problemas de salud. En realidad, la salida de Ortiz Rubio de la presidencia demostró las contradicciones internas de la familia revolucionaria y puso de manifiesto la anormal situación creada por la intervención de Calles en todos los asuntos del Ejecutivo. No obstante, el presidente del Partido Nacional Revolucionario trató de presentar el problema como si únicamente fuera debido a la capacidad o incapacidad de una sola persona.

Presidencia de Abelardo Rodríguez

Inmediatamente después de la renuncia de Ortiz Rubio se convocó a reunión en la Cámara de Diputados a fin de designar al nuevo mandatario. Pérez Treviño acudió y a título de presidente del P.N.R. emitiría unas palabras sobre la necesidad de demostrar que México estaba preparando para democracia. A continuación dio los nombre de cuatro candidatos para la presidencia: Alberto Pani, Joaquín Amaro, Abelardo Rodríguez y Juan José Ríos.

En la tarde de aquel mismo días, 3 de septiembre, se reunieron los diputados y los senadores miembros del bloque, procediéndose a la elección. Resultó electo, por mayoría de votos, el general Abelardo Rodríguez, presidente interino asta completar el período que correspondía a Ortiz rubio. Ese mismo días, en el recinto de la Cámara de diputados, tomó posesión de la presidencia. Con Abelardo Rodríguez como presidente, la situación política del país no experimentaría ningún cambio fundamental. El general Calles continuó siendo el hombre fuerte. En el aspecto social y como consecuencia de las medidas dictadas por el régimen anterior, se agudizaron tanto los problemas en las centrales obreras u campesinas que en 1933 estallaron serios enfrentamientos de grupos de campesinos e los estados de Veracruz y Jalisco. Del mismo modo, en los centros fabriles las huelgas se hacían cada vez más frecuentes. El gobierno se vio obligado a dar algunos pasos conciliatorios, como, por ejemplo, establecer el salario mínimo industrial. No obstante, esto sólo aminoró los graves problemas económicos y sociales que afectaban al país. En cuanto a la educación cabe decir que en esos años hubo serios debates en torno a las reformas del artículo 3º de la Constitución. Narciso Bassols, ministro de Educación durante aquel tiempo, trató de implantar la "educación sexual", que no era más que una "higiene", en un sentido más amplio. Sin embargo, el nombre que se le dio ocasionaría a Bassols una gran impopularidad. Se organizaron manifestaciones de padres de familia en las que se acusó al secretario de Educación de "enemigo de los niño" y se pedía se renuncia, la cual presentó en 1934. Posteriormente, en los debates del primer Pan Sexenal, se discutiría sobre la orientación de la educación.

Candidatura de Lazaro Cardenas

En un ambientepolítico de constante problemas surge la candidatura de Lázaro Cárdenas, secretario de Guerra con Abelardo Rodríguez, y cuya candidatura fue proclamada en la ciudad de Guadalajara por un grupo de políticos. No obstante, parece que en aquélla no era del todo del agrado de Calles. En el mes de mayo de 1933 se rumoreaba que los candidatos del Partido Nacional Revolucionario, o sea los de Calles, eran Manuel Pérez Treviño, Carlos Riva Palacio y Lázaro Cárdenas. Sin embargo, cuando el hijo de Calles, Rodolfo, habló de la cámara de diputados de la candidatura de Cárdenas, la mayoría de los políticos supuso que era el hombre designado por el jefe máximo. Calles, al darse cuenta de la aceptación prodigada al General Cárdenas, dio en ese momento el silencio como respuesta. Posteriormente se eliminaron los otros candidatos y Calles se decidió por la candidatura de Lázaro Cárdenas. Con esta elección se agudizaron las contradicciones en el seno de los círculos gubernamentales y se evidenció la correlación de fuerzas existentes dentro del Partido, pues, aunque muchos seguían siendo partidarios de Calles, había ya elementos de oposición. Al decir de Shulgovski en su libro México en la encrucijada de su historia. "la candidatura de Cárdenas era prueba de una profunda crisis del régimen callista. Se trataba de un acuerdo obligado". A medida que se acercaba la convención del P.N.R., esta candidatura tenía mayores posibilidades, pues estaba apoyada por fuerzas que deseaban triunfar.

Primer Plan Sexenal

La segunda convención del Partido Nacional Revolucionario efectuada en la Ciudad de Querétaro tenía como finalidad postular al candidato para el período presidencial de 1934 – 1948 y formular un plan que sirviera como programa de gobierno al nuevo presidente, que, según las reformas hechas a la Constitución, duraría seis años en e ejercicio del poder. Lázaro Cárdenas fue electo como candidato. En el proyecto del primer Plan Sexenal hubo serias discusiones, sobre todo en los aspectos educativo y agrario. El Plan Sexenal fue sugerido por Calles; ser primer gran párrafo está dedicado a exaltar la actitud política del Jefe Máximo. Sin embargo, ya en las discusiones del proyecto era evidente la presencia de algunos radicales que se salían del círculo callista. El Plan Sexenal era, más que un programa político, un plan de reformas económico – sociales; pero, en él estipulaba además la intervención del Estado en los renglones más importantes, como el agrario, el industrial, el sindical y el educativo. En el campo económico se orientaba principalmente hacia el nacionalismo. En las discusiones sobre política agraria la voz central fue la sostenida por Graciano Sánchez, quien hizo una dura crítica a la forma en que se había efectuado la reforma agraria. Sánchez señalaba las lamentables condiciones en que todavía se encontraba muchísimos campesinos, la forma en que gran número de revolucionarios se habían apropiado de haciendas. Las respuestas a estos ataques fue dada por Luis. L. León, que había sido secretario de Agricultura y el cual dijo desconocer los hechos observados. Al finalizar las discusiones se concluyó diciendo que la reforma agraria únicamente llegaría a su fin cuando se hubiera satisfecho completamente las demandas campesinas. Pero si en la discusión sobre materia agraria hubo políticos radicales, en la industrial alcanzaron conclusiones reformistas pues sólo se habló de impulsar una industria nacional junto a la extranjera ya existente. Al referirse al sindicalismo se habló de la organización de centrales obreras, cuya actuación estaría limitada por el Estado; lo cual no lo hacía representante real de los intereses de los trabajadores. Se proponía también la contratación colectiva tuvieron las reformas al artículo 3º constitucional. El concepto de educación laica fue rechazado y en su lugar se habló de la necesidad de crear una ideología que unificara a los mexicanos bajo intereses comunes y no individuales. Las reformas al artículo 3º fueron aprobadas por el Congreso. Con esto nacería la educación socialista, que, además de excluir toda doctrina religiosa, organizaría la enseñanza de tal forma que la juventud tuviera un concepto exacto "del universoy de la vida social". Aun cuando el Plan Sexenal no tuviera uniformidad en su conjunto y resultaba utópico en virtud de la situación económica de México, habría de servir como plataforma para las reformas sociales del régimen de Cárdenas.

Gobierno de Plutarco Elías Calles

El Gobierno del Gral. Calles también pude resumirse de la siguiente forma:

1.- Se creó el Banco de México,
2.-Se inicia la llamada Guerra Cristera,
3.- No reconocía personalidad jurídica a las iglesias;
4.- Designó presidente interino a Emilio Portes Gil,
5.- Calles funda el Partido Nacional Revolucionario (PNR) antecesor del PRI.
6.- El primer candidato presidencial del PNR fue Pascual Ortiz Rubio, quien resultó electo presidente en 1929.
7.- Se le conoció como el "Jefe Máximo" de la Revolución
8- Esta época se le conoció como el Maximato (1928-1934).
9.-En 1932, Pascual Ortiz Rubio renuncia a la presidencia, por no soportar la ingerencia de Calles en su administración,
10.- En 1936, el 10 de abril, Cárdenas expulsa del país a Calles y éste se retira a San Diego, California.

En el transcurso de su administración, promovió la construcción de numerosas carreteras, caminos y sistemas de riego a través de la Dirección General de Caminos de la Comisión General de Irrigación; se fundaron el Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ejidal, el Banco de México, y la Dirección General de Pensiones. Otros objetivos fundamentales de su gobierno fueron la modernización del crédito; la cancelación de la deuda pública; la reorganización profunda del Ejército; el fomento de la enseñanza pública y del sindicalismo obrero; y la aplicación efectiva de la legislación sobre reforma agraria, que, entre otras cosas, establecía el reparto de grandes latifundios entre pequeños campesinos.

En los últimos años de su mandato se incrementaron notablemente las protestas de determinados sectores populares ante su política laicista. La situación llegó a tornarse muy difícil, especialmente después de las medidas de su ejecutivo tendentes a disminuir las actividades educativas de la Iglesia católica y a reducir los aspectos más visibles del culto religioso. Así, en agosto de 1926 estalló la sublevación del denominado movimiento cristero, que se generalizó a partir de enero del año siguiente.

4 Trayectoria posterior

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En 1928, Calles se retiró de la política para dar paso al presidente reelecto Álvaro Obregón, pero al ser éste asesinado, antes de tomar posesión de su cargo, regresó a ella para desempeñar diferentes cargos y asesorar a los tres presidentes que le sucedieron: Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz (1930-1932) y Abelardo Rodríguez (1932-1934).

Cuando ejercía el poder el primero de los anteriormente citados, el contexto estaba marcado por las tensiones entre las distintas opciones políticas, la Iglesia católica (que de forma implícita había apoyado al movimiento cristero), el Ejército (dominado por los caudillos), y los diferentes grupos económicos y sociales. Para muchos, esta situación ponía en peligro la completa materialización de los logros alcanzados por la Revolución. Entre ellos se encontraba Calles, quien el 1 de diciembre de 1928 emitió el Manifiesto del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario, que invitaba “a todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la República, de credo y tendencia revolucionaria, para unirse y formar el Partido Nacional Revolucionario'. Esta organización nació el 6 de marzo de 1929 con tal nombre (que en 1938 cambiaría por el de Partido de la Revolución Mexicana, y en 1946 por el de Partido Revolucionario Institucional).

Opuesto a la política de reformas sociales iniciada por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), en 1936 tuvo que exiliarse en Estados Unidos, no regresando a su país hasta 1941, cuando el titular de la jefatura del Estado era ya Manuel Ávila Camacho. Falleció en 1945 en la ciudad de México.

Gobierno de Alvaro Obregón.

Una manera muy fácil de resumir la obra gubernativa de Alvaro Obregón, es la siguiente:
Desarrollo una importante labor (reforma) agraria: expropió latifundios y tierras mal cultivadas, repartiéndolas entre los campesinos.
* Logró el apoyo de los grupos obreros, a través de los apoyos y subvenciones que les otorgó.
* Mejoró la educación rural.
* Fundo el Banco Único.
* Restableció la Secretaría de Educación Pública.
* Construyo centenares de ecuelas para consolidar la enseñanza pública.
* Reparó y construyó miles de kilómetros de líneas férreas y telegráficas.
* Para mantener el control y equilibrio de las fuerzas políticas, concedió amnistía a Francisco Villa y Saturnino Cedillo.
* Firmó el Tratado de Bucarelli con Estados Unidos para que México tuviera reconocimiento, teniendo que hacer algunas concesiones.

Durante el gobierno del general Álvaro Obregón (1920-1924), las relaciones entre la Iglesia y el nuevo Estado revolucionario estuvieron marcadas por una creciente tensión y la imposibilidad de llegar a un acuerdo que beneficiara a para ambas partes.

Los choques entre los miembros de la CROM, fuerte organización sindical apoyada por el Gobierno, y miembros de la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) se convirtieron en protagonistas de las noticias. Fue hasta enero de 1923, cuando el delegado apostólico del Vaticano, monseñor Ernesto Philipi, acudió a bendecir el Cerro del Cubilete (en Silao, Guanajuato) donde sería puesto el monumento a Cristo Rey. El gobierno del general Obregón interpretó tal acto como un abierto desafío a la autoridad y un ataque a la Constitución y acordó que se aplicara a Philipi la sanción del artículo 33 de la Constitución, obligándosele a abandonar el país.

El Gobierno ordena que sean aplicados los artículos 130, 27 y 3 constitucionales con todas sus consecuencias por lo que entre 1925 y 1926 salen del país 183 sacerdotes extranjeros y son cerrados 74 conventos. Ante esto la Iglesia mexicana decide oponerse activamente al Estado.

Gobiernos Post-Revolucionarios.


Adolfo de la Huerta fue nombrado presidente sustituto por el Congreso de la Unión. En su breve gestión logró que se rindieran algunos revolucionarios que todavía andaban alzados, principalmente el famoso general Francisco Villa, a quien Carranza con Obregón al mando había derrotado en 1915 en El Bajío. Convocó a elecciones en septiembre, resultando triunfador, obviamente, el general Álvaro Obregón para el periodo de 1920-1924.

En diciembre de 1923, de la Huerta en su deseo de ser presidente de nuevo, y ver que Obregón apoyaba a Plutarco Elías Calles, desencadenó una rebelión en la que lo apoyaron las dos terceras partes del ejército nacional. Para el 11 de marzo siguiente, abandonó el país dejando acéfalo el movimiento, mismo que para fines de ese mes fue derrotado. Este levantamiento tuvo como consecuencia la muerte de muchos revolucionarios muy valiosos.

Adolfo de la Huerta (1881-1954) fue gobernador provisional de Sonora (1916-1917, y luego electo (1919-1923). En su gobierno, suavizó el trato a los opositores, incluidos los yaquis rebeldes, y restableció el poder judicial que había sido suspendido por Calles. Fue con de la Huerta como gobernador, cuando los Sonorenses desconocieron a Carranza como presidente de la República, a través de El Plan de Agua Prieta, el 23 de abril de 1920. la rebelión fue secundada por los estados de Michoacán, Zacatecas y Tabasco. Carranza abandonó la capital de la República para establecerse en Veracruz, pero en el trayecto fue cobardemente asesinado en la ranchería de Tlaxcalantongo, Puebla, el 20 de mayo de ese mismo año.

viernes, 19 de junio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009